El calor no espera
Cada brasa reparte calor a los slots vecinos y se va apagando sola. La parrilla que armaste hace dos minutos ya no es la misma.
Simulador de parrilla argentina · contrarreloj
Tu parrilla al costado de la Ruta 40. Abrís a las 06:30, cerrás a las 21:00 y tenés cinco minutos reales para que no se te vaya nadie con hambre.
Qué es
Prendés el carbón, tirás los cortes, los das vuelta antes de que se pasen, armás el plato con su pan y su chimi, y lo llevás arrastrando hasta el cliente que ya te está mirando feo. Todo eso, mientras el reloj de la jornada no para nunca.
Cada brasa reparte calor a los slots vecinos y se va apagando sola. La parrilla que armaste hace dos minutos ya no es la misma.
La carne cocina sólo del lado apoyado. Girala con el botón derecho y empezás a llenar la otra cara. Quemarla no tiene vuelta atrás.
Cada cliente entra con su barra corriendo. Cuando se pone roja, tiembla. Cuando llega a cero, se va — y te clava un strike.
El punto
El calor acumulado se parte en seis tramos iguales. Crudo y Quemado se entregan igual — pero el cliente se va asqueado, no paga y te deja un strike. Movelo y mirá.
La jornada
El cielo, el sol y la afluencia de gente siguen la hora del día. Al mediodía te llenás; a la nochecita entra la última tanda. Cierra a las 21:00 — pero el día termina recién cuando se va el último cliente.
Adentro del puesto
Sin cambiar de pantalla: el stock entra por la izquierda, la parrilla está en el medio, los panes y los frascos salen por la derecha y el plato se va arrastrando hasta el cliente.
Se desliza desde la izquierda. Arrastrás el corte directo del cajón a la brasa, sin pasos intermedios. Si el hueco no entra, la R rota la pieza.
La misma grilla, dos capas. Pasás a carbón para acomodar brasas, volvés a carne para cocinar. Con R limpiás las cenizas.
Panes, guarniciones y frascos. El chimi y la criolla se vierten: inclinás el frasco sobre el plato y quedan las salpicaduras.
Un solo corte por plato. La carne queda donde la soltaste — la podés reacomodar, mandarla a la bandeja o devolverla a la parrilla.
El botón de rollback deshace lo último: el pan, la guarnición, la salsa. Incluso la carne, que vuelve a la bandeja con sus tiempos de cocción intactos.
¿No te queda el corte que pidió? Avisás y el cliente cambia el pedido por algo que sí tengas. Te lo acepta, pero te quedás sin propina.







Los clientes
Entran según la hora y la curva de afluencia. Cada uno llega con su pedido en una burbuja y una barra que no para. Cuando la barra se pone roja, tiembla. Vos ya sabés lo que viene.

Clavaste el punto y el cliente todavía tenía paciencia: propina completa. Te fuiste un punto para arriba, o llegaste sobre la hora: cobrás, pero seco.
Se te fue uno con la barra en cero, o entregaste algo crudo o quemado. Tres de esos y te clavan el cartel: cierra antes de hora y seguís atendiendo sólo a los que quedaron adentro.
Entre noche y noche
Cerrada la jornada se abre la tienda. Carbón, cortes, mejoras y salsas. No hay savegame que te salve: si mañana abrís sin brasas, es problema tuyo.
La tienda te sugiere cuánto comprar mirando lo que venís quemando por noche.
Vacío, tira de asado, matambre, chinchulín, costillita, pechuga, paty. Se desbloquean con las noches.

Carbón que dura más, más clientes a la vez, mejor propina — y una radio para el puesto.

Chimichurri y criolla por frasco. Lo que sube el ticket y lo que te deja propina.
Parrilla 40 se está desarrollando ahora mismo. Dejá tu mail y te avisamos cuando se pueda jugar la primera noche completa.